domingo, 31 de agosto de 2008

El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Autor: Eduardo Galeano
Editorial: Catálogos
Disponibilidad: MEDIA
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Este libro me duró poco menos de un día. Pero bueno, no por ello deja de ser excelente. Eduardo Galeano, es uno de los pocos genios que deben quedar en este siglo, además de Umberto Eco. Ya he leído otras cosas de este gran autor uruguayo, pero por ahora quería comentar esta que es reciente y fresquita. Hoy, estando en el puesto de libros, una chica se detuvo a mirar los de Galeano. Sin dejar de mirar a la chica dije: “Dani, cuando terminé el libro de los abrazos?” Daniela, mi compañera, estaba parada al lado y con una sonrisa de: “que tipo!”, respondió: “Ayer, Diego, ayer”. La alusión que la clienta no entendía, es que con Dani, veníamos hablando hoy sobre el libro que terminé y ella me gastaba diciendo que estaba insoportable leyendo a cuatro manos, o a cuatro ojos mejor dicho. Bueno, dejemos eso de lado.
En “El libro de los abrazos”, Galeano recopila un millar de historias cortas, casi poéticas o en si poemas en prosa, que se ha encontrado a lo largo de este transito que algunos llaman vida. Dejare que el libro hable por si mismo, he aquí un relato que se llama Crónica de la ciudad de Buenos Aires:
“A mediados de 1984, viajé al río de la Plata. Hacía once años que faltaba de Montevideo; hacía ocho años que faltaba de Buenos Aires. De Montevideo me había marchado porque no me gusta estar preso; de Buenos Aires, porque no me gusta estar muerto. Pero ya en 1984 la dictadura militar argentina se había ido, dejando a su paso un imborrable rastro de sangre y mugre, y la dictadura militar uruguaya se estaba yendo. Yo acababa de llegar a Buenos Aires. No había avisado a los amigos. Quería que los encuentros ocurrieran sin hacerlos. Un periodista de la televisión holandesa, que me había acompañado en el viaje, me estaba entrevistando frente a la puerta de la que había sido mi casa. El periodista me preguntó qué se había hecho de un cuadro que yo tenía en mi casa, la pintura de un puerto para llegar y no para marcharse, un puerto para decir hola y no adiós, y yo empecé a contestarle con la mirada clavada en el ojo rojo de la cámara. Le dije que no sabía adónde había ido a parar ese cuadro, ni adónde había ido a para su autor, el negro Emilio, Emilio Casablanca: el cuadro y Emilio se me habían perdido en la niebla, como tantas otras gentes y cosas tragadas por aquellos años de terror y lejanía. Mientras yo hablaba, advertí que una sombra venía caminando por detrás de la cámara y se quedaba a un costado, esperando. Cuando terminé, y el ojo rojo de la cámara se apagó, moví la cabeza y lo vi. En aquella ciudad de trece millones de habitantes, el negro Emilio había llegado hasta esa esquina, por pura casualidad, o como se llame eso, y estaba en aquel preciso lugar en el instante preciso. Nos abrazamos bailando, y después de mucho abrazo Emilio me contó que hacía dos semanas que venía soñando que yo volvía, noche tras noche, y que ahora no lo podía creer. Y no lo creyó. Esa noche me llamó por teléfono al hotel y me preguntó si yo no era sueño o borrachera.” Debido a que pertenece al de mi propia ciudad lo pongo aquí, pero existen crónicas de la ciudad de… que pertenecen a muchas otras ciudades latinoamericanas. Mas un montón de historias mas o menos lindas. Como le decía a la chica a la que finalmente le vendí hoy este libro, tenés para todos los gustos, algunas te parecerán mas lindas que otras, llegan depende como es la persona que lee.
Mi puntaje: 8 libres.
Reseña encontrada: “El libro de los abrazos, uno de los libros más exitosos de Galeano, obra genial tanto por su originalidad como por su capacidad expresiva, impactante más si cabe por la sencillez con que está escrita. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Los Nadies. El libro de los abrazos.”
Este libro no solo es ligero de leer, ameno y con historias que resultan asombrosas. Por lo cortas y por lo fuertes, muchas llegan hasta lo mas hondo de nuestro ser. Como lectura es excelente, aunque no es de lo mejor que he leído de Galeano, lo recomiendo sobradamente.

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