jueves, 9 de julio de 2009

El pendulo de Foucault.

Autor: Umberto Eco.
Editorial: Sudamericana.
Disponibilidad: ALTA
*****
Hoy vengo a matar un libro. Y quizás a cometer una herejía. ¿Por que? Porque me voy a meter con el todopoderoso Eco. Y no me fui a ninguna cueva o catedral. Me refiero a Umberto Eco, mas específicamente a su obra “El péndulo de Foucault”. Los que crean que tiene algo que ver con Michel Foucault ya los estoy desencantando. En realidad, me lo recomendaron como el “mejor libro de templarios”. Y he leído unos cuantos, así que se reconocer algo feo cuando lo leo. La historia se diversifica en un millón de ramificaciones de eventos, fechas, personajes y lugares que satura. Eso si, está muy documentado. Tres investigadores, un poco en broma, comienzan a elaborar un hipotético plan donde la orden de los templarios tienen algún plan a escala mundial y a largo plazo en la historia. Hasta aquí, seria solo una novela a lo “Código Da Vinci” mas, pero es tal la cantidad de información que ya parece joda. Eco se delira en el plan de estos sujetos, armado como un esquema sefirotico que termina siendo un berenjenal de cosas que terminan abruptamente sin ningún sentido. Esto no seria nada, sabemos que el amigo Eco, al cual considero un genio contemporáneo, es un autor difícil de leer. El tema en cuestión es la falta de dirección que lleva la historia, nada que ver con su obra magna también del medioevo, “El nombre de la rosa.” Creo mas bien, que esto fue en parte una humorada del escritor para reírse de los gnósticos y esotéricos, mostrando todas las incoherencias que manejan en sus planteos y como hay gente que lo cree a pies juntillas. Sin embargo, y pese a que ya dije mi opinión sobre el autor, esta vez no le voy a dar la razón. Por ello, mi puntaje, le pese a quien le pese.
Mi puntaje: 4 libres.
Reseña encontrada:
“En El péndulo de Foucault se reconoce una voluntad de "novela totalizadora", integradora de todo un universo de elementos. Además explota una veta muy propia de la narrativa de nuestro siglo: la paranoia. Estos dos elementos funcionan unidos, con una intención moral explícita, por cuyo éxito, entre otros factores, podemos juzgarla.
En primer lugar, ¿qué es la "novela paranoica"? Podríamos trazar una línea que saliera de El hombre que fue Jueves de Chesterton (1908) y llegara hasta El péndulo de Foucault (1989), pasando por La subasta del lote 49 de Pynchon (1966). En ella encontraremos la figura del héroe individual luchando por descifrar las señales de un organismo opaco. Pero a la pregunta central del paranoico —"¿Quién está loco: yo o el mundo?"—, el policía infiltrado de Chesterton y la heroína de Pynchon responderán a coro: "¡El mundo!". Es el coletazo vengativo del héroe romántico arrojado al terreno demasiado movedizo de la sociedad contemporánea. A diferencia de ellos, los protagonistas de El péndulo… se sitúan, a priori en el campo de la locura, es decir: de la mentira. No es que se dejen engañar por las señales fragmentarias y complejas que reciben del universo, es que van a hilvanarlas en el juego de creación de un sentido que saben que no tiene. Y la vuelta de tuerca es que el mundo acoge, alborozado, su propuesta.”

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